Me preocupaba en aquel entonces no saber que hacer, (aun me preocupa) porque aun con algo de experiencia cada persona nueva es un territorio desconocido. Durante mucho tiempo me había privado de enfrentarme a situaciones de desconocimiento y de entrega intima, aun considerándome un hábil explorador. Para mi joven cuerpo, esa noche y las que sucederían, serian las primeras experiencias desvinculadas. No había leyendas, no había estudios previos, no había observación detenida, no habías planes, ni escapatorias. Ahora, años después, creo que fue mi mejor y mayor aventura.
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Pasada la noche, comencé la caminata, como un ritual seguido religiosamente, nunca llegar por ningún medio al lugar exacto para encontrarme desprevenido ante la situación. Siempre debía llegar caminando y antes de lo acordado, como seguridad. El boulevard estaba algo movido, autos, gente, pero mas tranquilo que los picos de transito y circulación. Era Junio, lo cual implicaba un clima medio, saliendo de un otoño y recién entrado un invierno no muy frío. Jean azul claro y sweater a rayas, algo común en mí. Los nervios a flor de piel y un par de sensaciones en la cabeza, la principal “la realidad”, como manejarla fuera de lo que era mi mundo habitual.
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Caminaba de manera rápida, como siempre, algo retrazado y algo ansioso. Para cuando me di cuenta estaba sentado a la mesa, de frente y asustado. ¿Como había llegado a eso?, tremenda elipsis me había hecho en la cabeza por lo que asumo que las risas del momento se habían mantenido desde el encuentro hasta su casa, entonces sonaban a un detalle que se perdió… ¿perder detalles yo siendo tan detallista? No lo se, solo sucedió...
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Pasada la noche, comencé la caminata, como un ritual seguido religiosamente, nunca llegar por ningún medio al lugar exacto para encontrarme desprevenido ante la situación. Siempre debía llegar caminando y antes de lo acordado, como seguridad. El boulevard estaba algo movido, autos, gente, pero mas tranquilo que los picos de transito y circulación. Era Junio, lo cual implicaba un clima medio, saliendo de un otoño y recién entrado un invierno no muy frío. Jean azul claro y sweater a rayas, algo común en mí. Los nervios a flor de piel y un par de sensaciones en la cabeza, la principal “la realidad”, como manejarla fuera de lo que era mi mundo habitual.
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Caminaba de manera rápida, como siempre, algo retrazado y algo ansioso. Para cuando me di cuenta estaba sentado a la mesa, de frente y asustado. ¿Como había llegado a eso?, tremenda elipsis me había hecho en la cabeza por lo que asumo que las risas del momento se habían mantenido desde el encuentro hasta su casa, entonces sonaban a un detalle que se perdió… ¿perder detalles yo siendo tan detallista? No lo se, solo sucedió...
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Continuará.
Cambio y fuera después de un receso.

