Siempre a la hora de escribir sobre el por qué, el cómo o quién del amor, me he sentido cómodo. Un tema tan ambiguo sin riesgo de errores, a libre interpretación, y siempre por fortuna, con palabras certeras me gane a cada lector. Ahora bien, contarte “de qué” del amor, se me hace una tarea difícil.
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Pienso en como cambia uno, y al mismo la perspectiva de las cosas, con el tiempo. Creciendo, aprendiendo, equivocándome, y volviendo a aprender. Evitando cualquier tono se soberbia, diré que en “el qué” del amor, soy todo un ignorante, ni la experiencia, ni el tiempo me dio la respuesta. Decir que es, es tan difícil como saber que uno lo esta sintiendo, ¿Cuál es el momento justo? ¿En que instante sabemos que es amor? y me quedo con eso, lleno de preguntas que algún día responderé...
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Cargando con algo de ideas propias y ajenas, de personas, de recuerdos, de historia personal, pienso en vos y se que es amor, ¿será que si? No se, no me importa, la espera se hace profunda, pero ¿para que saberlo? Solo me sostengo en esos momentos en que creo que sos todo y estoy satisfecho se sentirlo así.
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No quisiera hablar del tiempo, aunque es importante, amor-tiempo, tiempo-amor, son una dupla importante. ¿Amor es eterno? Si hay algo que me enseñaron estos jóvenes, escasos pero de calidad, pasos en la vida, diré que el amor no es eterno, ni mucho menos infinito. He amado por horas, amado por años, y tardado aun más años en “desamar”. Y aunque solo algunos eran amores eternos, un día tarde o temprano, pierden el rotulo de tales.
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Tarde o temprano, lamentablemente te desilusionaré, y aunque hoy todo sea perfecto, pasara. Puede que un día mi amor eterno termine, los amores no tienen fecha exacta de vencimiento pero terminan, siempre terminan. O tal vez, quizá en el mejor de los casos, tu amor eterno hacia mi termine, quizá otro amor asome o simplemente yo no sea ese que un día creíste. Tal vez también, llegue el día que no busquemos lo mismo.
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Está todo tan librado al azar que es complicado apostar al futuro, solo por que la ficha del amor parezca a nuestro favor. Puede que suene pesimista pero es la realidad, el amor no es hasta la muerte, ojala me equivoque, sino hasta que la eternidad ya no quiera cargar con el tiempo. El qué del amor es incierto, no comparte nuestros tiempos, no sabe de razones, no acepta explicaciones y mucho menos generalizaciones.
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Intentaba decirte algo con esto, pero creo que este tema, por sabio que aparente, me deja en el medio del mar, viendo para que lado doy el manotazo. Que se yo, a veces creemos tantas cosas que no son, como los juegos ¿no? Sino como te explico esto que me pasa, es hasta gracioso.
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Volviendo al amor, el tiempo, el qué del mismo y la eternidad... no tengo respuestas, no puedo explicarte de esto, no se como hacerlo, pero tampoco creo que quiera. Me quedo con decirte que no hace falta decir, ni explicar. Sino pregúntale a mis ojos sobre “el qué” del amor cuando te miren fijos, pregúntale a mis manos en las noches oscuras, y quizá mejor, pregúntale a mis labios durante las madrugadas en tu habitación.
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Las mejores explicaciones no son las que están cargadas de las palabras mas claras y precisas, sino las que son capaces de ser entendidas sin ellas, y que el gesto mínimo deje todo más que claro.
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Cambio y fuera.
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Pienso en como cambia uno, y al mismo la perspectiva de las cosas, con el tiempo. Creciendo, aprendiendo, equivocándome, y volviendo a aprender. Evitando cualquier tono se soberbia, diré que en “el qué” del amor, soy todo un ignorante, ni la experiencia, ni el tiempo me dio la respuesta. Decir que es, es tan difícil como saber que uno lo esta sintiendo, ¿Cuál es el momento justo? ¿En que instante sabemos que es amor? y me quedo con eso, lleno de preguntas que algún día responderé...
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Cargando con algo de ideas propias y ajenas, de personas, de recuerdos, de historia personal, pienso en vos y se que es amor, ¿será que si? No se, no me importa, la espera se hace profunda, pero ¿para que saberlo? Solo me sostengo en esos momentos en que creo que sos todo y estoy satisfecho se sentirlo así.
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No quisiera hablar del tiempo, aunque es importante, amor-tiempo, tiempo-amor, son una dupla importante. ¿Amor es eterno? Si hay algo que me enseñaron estos jóvenes, escasos pero de calidad, pasos en la vida, diré que el amor no es eterno, ni mucho menos infinito. He amado por horas, amado por años, y tardado aun más años en “desamar”. Y aunque solo algunos eran amores eternos, un día tarde o temprano, pierden el rotulo de tales.
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Tarde o temprano, lamentablemente te desilusionaré, y aunque hoy todo sea perfecto, pasara. Puede que un día mi amor eterno termine, los amores no tienen fecha exacta de vencimiento pero terminan, siempre terminan. O tal vez, quizá en el mejor de los casos, tu amor eterno hacia mi termine, quizá otro amor asome o simplemente yo no sea ese que un día creíste. Tal vez también, llegue el día que no busquemos lo mismo.
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Está todo tan librado al azar que es complicado apostar al futuro, solo por que la ficha del amor parezca a nuestro favor. Puede que suene pesimista pero es la realidad, el amor no es hasta la muerte, ojala me equivoque, sino hasta que la eternidad ya no quiera cargar con el tiempo. El qué del amor es incierto, no comparte nuestros tiempos, no sabe de razones, no acepta explicaciones y mucho menos generalizaciones.
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Intentaba decirte algo con esto, pero creo que este tema, por sabio que aparente, me deja en el medio del mar, viendo para que lado doy el manotazo. Que se yo, a veces creemos tantas cosas que no son, como los juegos ¿no? Sino como te explico esto que me pasa, es hasta gracioso.
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Volviendo al amor, el tiempo, el qué del mismo y la eternidad... no tengo respuestas, no puedo explicarte de esto, no se como hacerlo, pero tampoco creo que quiera. Me quedo con decirte que no hace falta decir, ni explicar. Sino pregúntale a mis ojos sobre “el qué” del amor cuando te miren fijos, pregúntale a mis manos en las noches oscuras, y quizá mejor, pregúntale a mis labios durante las madrugadas en tu habitación.
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Las mejores explicaciones no son las que están cargadas de las palabras mas claras y precisas, sino las que son capaces de ser entendidas sin ellas, y que el gesto mínimo deje todo más que claro.
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Cambio y fuera.
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