sábado, 10 de enero de 2009

Cotidianeidad I (uno)

Buscando deseos en la ciudad
caminando bulevares techados de cielo oscuro.
Te encuentro una vez más, ligero
a pasos agigantados y veloces
rey de encuentros precoces.

El camino recto y marcado
la huida, la curva y lo oscuro.
Algo más que tres pasos al oeste
y dos temblando al sur, y en frente
el timbre.

Llevas un bolso lleno de mentiras
de una noche de estudio
de un libro de historia y algún boceto.
Te gana la ansiedad de la espera
y alejándote y de espaldas
conviertes esa mirada en sorpresa.

Un hola lo convierte en perfecto
con los hombros balanceándose
y ese caminar tan particular
bajando la escalera, tez morocha
dueño de tus noches, cuerpo y ansias.

Retrato de un sábado, un lunes, un jueves
de un encuentro a escondidas, de un deseo
y de todo aquello sin medida.

Nunca le ha escrito poemas,
nunca le ha dicho “te quiero” de frente.
No se demuestra con palabras
se dice con los labios húmedos
se explica en caricias
y se entiende solo en miradas.

Suben las escaleras, serios, silenciosos
hasta la puerta y los saludos obligatorios
se abre, se cierra. Se pierde
todo aquel mundo ajeno, externo y frió.
Son dos, son únicos, son diferentes
y la pelea empieza otra vez...

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