Divinas sensaciones los días de lluvia, asomarse a la puerta sintiendo el olorsito a tierra mojada, y después las gotas de agua en la cabeza. Me regalo un paraguas amarillo, que guardo con disgusto, el amarillo no es el mejor de los colores y lo que menos quiere uno es llamar la atencion con un paraguas amarillo bajo la lluvia. El teléfono sono, sono, sono, y cuando me decidí a atender miro con temor el nombre y tras una sensación de cosquilleo solté el hola con la sonrisa de oreja a oreja . Alguien decía, que cuando antendiéramos el teléfono, sonriéramos así el otro lo notaba en la voz. ¿Sera cierto? tan cierto como que cuando estas cerca de quien queres el corazón se te sale, yo no se, tal vez no. Pienso en esos dias que pasamos fuera de casa y en las horas que pasábamos en la cama, yo te abrazaba de a ratos, vos me abrazabas de a ratos, el calor nos mataba, nos hacia pesados, pero sin embargo no poníamos resistencia al acercamiento del otro. En esas horas, mi corazón latía calmo, al tuyo lo sentia igual, entonces no se trataba de aceleración, sino de relajación, plenitud y paz. La lluvia une a la gente, alimenta la tierra, da vida, la lluvia es el condimento esencial en una tarde de nostalgia. La lluvia de diciembre pega mas fuerte, duele un poquito y hasta hace extrañar. Duele también el precio de ese bolso negro de cuero o cuerina, no se, que vi el otro día en un local, duelen los precios ultimamente. Creo que en esta época todo duele, la canasta navideña, el árbol, una pelopincho, las separaciones, los casamientos, las recepciones y los fines de ciclos. Aun me rehuso a hacer esos balances que todos te preguntan si hiciste y como estas, si si, se que terminare haciéndolo, pero cuando yo quiera. Igual lo importante es lo positivo de todo, sabiendo que no siempre nos puede ir bien, y que de todo lo negativo se aprende, alguien dijo, con lo malo se crece, con lo bueno no. Bueno, una dosis de realidad monologa por hoy...
Cambio y fuera
Podría decirse que los caprichos no duran años, que si las cosas vuelven a un estado, es porque así deben estar, ¿ó será que uno se estanca en cosas? ¿Existen los ciclos? No lo sé... igual desearía que no termine nunca. Desearía extender tantas cosas... como los ratos esos que no se que son que se que quiero.
Y si de pronto...
De pronto nada, mejor que sólo sea un quizá...
Un quizá que no es seguro...
Como nunca lo fui yo...
¿Quizá es futuro? ¿Quizá es ahora? ¿Quizá es antes?
Y bueno, me quedo con la linea de tu espalda y tu piel suave objeto de deseo de mis manos, me pongo meloso y me acuerdo tantas cosas... Sólo conservo el instante exacto en que me prohibiste abrazarte, para luego abrazarme vos. Como siempre hacías (pasado).
Cambio y fuera (de nuevo).
Si estoy alucinado...


2 comentarios:
me puso muy triste Gus...
Tantas cosillas y sentimientos, ¿todos afloraron con la lluvia? jeje, es sólo el puntapié para largar todo eso que se junta en el año... Bueno... pero cómo sigue el cuento: ¿Los abrazos siguen?
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