
De cómo viene esto solo diré que escribo mientras escucho “Nothing compares to you” de Sinead O’connor, así que... el clima es esperable...
Inmenso manojo de sensaciones,
de cosas, de retorcijones,
de sonrojarse, de mirarse mas allá,
de hablar a los ojos, de saberse,
de comunicarse, de tocarse discretamente,
de coquetear disimuladamente,
de decir cosas directas indirectamente...
Inmenso manojo de sensaciones,
de pasiones acumuladas, de ansiedades varias,
eso implica encontrarte,
un jueves cualquiera de un verano distinto...
De verte ilusoriamente una primera vez,
de tranquilizarme respirando hondo,
de saber que te estaba llamando en mente,
de verte ahora de verdad y de frente presente,
de sonreír, de todo lo que dicen mis sonrisas,
de tu cara de sorpresa, y tu sonrisa única,
de saludarte con un hola tan tonto y bobo,
de acercarme y que te levantes,
de que yo ya no soy tan bajo,
de que te hayas ensanchado un poco,
de que me digas que estoy grande...
De que infles el pecho así tan grande y fuerte,
de que yo siga poniendo mis manos en los bolsillos,
de encogerme y me agarres el hombro,
de hablar de la familia y las cosas,
de decirnos mutuamente lo cambiados que estamos,
de tus recurrentes comentarios,
de mis comentarios y tus defensas,
de las risas y sonrisas y trizas y pizzas,
de que ya la comprensión no sea tu virtud,
de que me digas que no soy un nene,
de no sentirme mas un nene,
de que ya no tengo 17 años como en aquel entonces,
de ser mas humanos, grandes y diferentes,
de querer quedarme hablando la vida...
De una despedida feliz,
de las coreos memoriosas de Madonna,
de la poesía barata y simple de Arjona,
de los alfajores de Maizena de la panadería,
de las clases de trigonometría e Ingles,
de las siestas, la noche y las tardes,
de la cobija azul y los recuerdos,
de que tardemos mucho,
de que no volveré a verte hasta el 2033,
de decirte chau... nos vemos,
de ese apretón en el costado,
de la otra mano en el hombro,
de extenderlo todo, todo,
de ese beso amigo que me dejaste...
De volver con mis amigos,
de uno riéndose de mis ojitos,
de prohibirme decir una palabra,
de que se habían dado cuenta,
de sonreír y que ellos se rían,
de que me conozcan tanto mis amigos,
de la sorpresa y la felicidad,
de todo lo que implica verte...
De eso se trata, de nostalgia.
Inmenso manojo de sensaciones,
de cosas, de retorcijones,
de sonrojarse, de mirarse mas allá,
de hablar a los ojos, de saberse,
de comunicarse, de tocarse discretamente,
de coquetear disimuladamente,
de decir cosas directas indirectamente...
Inmenso manojo de sensaciones,
de pasiones acumuladas, de ansiedades varias,
eso implica encontrarte,
un jueves cualquiera de un verano distinto...
De verte ilusoriamente una primera vez,
de tranquilizarme respirando hondo,
de saber que te estaba llamando en mente,
de verte ahora de verdad y de frente presente,
de sonreír, de todo lo que dicen mis sonrisas,
de tu cara de sorpresa, y tu sonrisa única,
de saludarte con un hola tan tonto y bobo,
de acercarme y que te levantes,
de que yo ya no soy tan bajo,
de que te hayas ensanchado un poco,
de que me digas que estoy grande...
De que infles el pecho así tan grande y fuerte,
de que yo siga poniendo mis manos en los bolsillos,
de encogerme y me agarres el hombro,
de hablar de la familia y las cosas,
de decirnos mutuamente lo cambiados que estamos,
de tus recurrentes comentarios,
de mis comentarios y tus defensas,
de las risas y sonrisas y trizas y pizzas,
de que ya la comprensión no sea tu virtud,
de que me digas que no soy un nene,
de no sentirme mas un nene,
de que ya no tengo 17 años como en aquel entonces,
de ser mas humanos, grandes y diferentes,
de querer quedarme hablando la vida...
De una despedida feliz,
de las coreos memoriosas de Madonna,
de la poesía barata y simple de Arjona,
de los alfajores de Maizena de la panadería,
de las clases de trigonometría e Ingles,
de las siestas, la noche y las tardes,
de la cobija azul y los recuerdos,
de que tardemos mucho,
de que no volveré a verte hasta el 2033,
de decirte chau... nos vemos,
de ese apretón en el costado,
de la otra mano en el hombro,
de extenderlo todo, todo,
de ese beso amigo que me dejaste...
De volver con mis amigos,
de uno riéndose de mis ojitos,
de prohibirme decir una palabra,
de que se habían dado cuenta,
de sonreír y que ellos se rían,
de que me conozcan tanto mis amigos,
de la sorpresa y la felicidad,
de todo lo que implica verte...
De eso se trata, de nostalgia.
De recordar lo lindo de un tiempo anterior, pero no queriendo volver a vivirlo, sino recordarlo desde hoy, desde ver lo feliz y lo lindo de cada cosa, de las cosas únicas e irrepetibles, de mirar con cariño hacia atrás, de saber que ya no tengo 18 años, que soy un hombre y elijo mis cosas, pienso a mi manera, y soy como soy...
De esa nostalgia que se me desparrama por el cuerpo, como un gas en un laberinto, que me invade todo y la sensación de felicidad es completa. Eso es nostalgia, eso es volver a verte, tan lejos, tan cerca, tan grande, tanto todo.
Cambio y fuera, terminando el año...
Presente continuo, al 26 de noviembre de este culminante 2008.
Quisiera hacerte sentir todo lo que yo un día sentí.
Mi chance sos... (L)


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